Hay una curiosa tendencia entre los más jóvenes, la cirugía de hoyuelos o dimpleplastia, que tiene como fin crear esas simpáticas muescas visibles que suelen formarse en mejillas y mentón al sonreír.

Y es que los típicos hoyuelos se consideran  muy atractivos, juveniles, saludables y adorables. Estas adorables marcas cutáneas cargadas están cargadas de personalidad y quienes las lucen por naturaleza, como Ariana Grande  o Miranda Kerr crean tendencia entre los milenials. Lo cierto es que los hoyuelos son un defecto genético, resultado de un acortamiento en el músculo cigomático mayor de la cara. Esto hace al sonreír tiren de la piel provocando las muescas que solamente son visibles al realizar algún gesto. El procedimiento para emularlos es sencillo: una pequeña incisión en la boca del paciente para conseguir unir el músculo facial a la piel de la mejilla de una forma artificial y lograr una apariencia de hoyuelo natural.

Pero como cualquier intervención quirúrgica tiene sus contras:

El primero de ellos es que no es una intervención que tenga un efecto permanente, los hoyuelos desaparecen en unos meses.

Además, como hemos comentado los hoyuelos “naturales” se hacen visibles principalmente cuando la persona sonríe, en cambio con una intervención, los hoyuelos son visibles de manera continua independientemente de la expresión facial.

Otro de los contras  es que el resultado puede ser asimétrico entre un lado y otro del rostro.

Y es que  los datos lo corroboran: uno de cada diez milenials que pasa por el quirófano lo hace influenciado por los selfies y por los comentarios que hacen los demás sobre él en las redes sociales.

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